La compañía de robles, castaños, arces, fresnos, serbales, avellanos,
etc. proporciona sombra al viajero durante el camino y, especialmente en
otoño, una gran variedad de colores para hacer el tránsito por esta
antigua vía de ferrocarril mucho más atractivo. Durante todo el trayecto
también va a ser común ver, a los lados del camino, los restos de las
construcciones asociadas al mantenimiento de la vía del ferrocarril.
Ledesma se asienta sobre una muela granítica de gran tamaño, situada a una altitud de 780 metros. Dista 35 km de la ciudad de Salamanca, 55 km de Zamora y 84 km de Ciudad Rodrigo, las principales ciudades de su entorno. Su estratégica situación, su fácil defensa y los evidentes restos arqueológicos existentes, indican que su primer asentamiento pudo haber sido un castro prehistórico. Más evidente es su pasado romano, época en la que estuvo situado en la frontera norte de las Hispania Ulterior Lusitania, bajo la denominación romana de Bletis, de la que deriva su actual nombre de Ledesma. Su repoblación definitiva se produjo en el 1161 cuando Fernando II de León otorgó el fuero de la villa, lo que la convirtió en un notable centro político, económico y de comunicación de las tierras del reino de León (Wikipedia)









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